Última palabra de la acusada Elena Shestopalova en Birobidzhan
«Nunca tuve la intención de incitar al odio ni a la enemistad. Jamás llamé a la violencia ni a otras acciones ilegales. Siempre he perseguido fines pacíficos», concluyó la creyente, dirigiéndose al tribunal.
Transcripción:
¡Su señoría! Me complace dirigirme a usted hoy con mi última declaración. A pesar del gran estrés que esto representa para mí, he notado muchas cosas positivas en los participantes de este proceso.
Quiero agradecerle, Svetlana Igorevna, por haber considerado desde el principio mi edad y salud, por lo cual las audiencias no se programaron para todo el día. Durante las sesiones, usted a veces me ayudó con algunos términos jurídicos, y también aceptó mis aclaraciones durante la intervención de la fiscalía. Me agradó mucho que, tras mis observaciones en la primera sesión, la fiscal del Estado comenzó a leer los materiales del caso con mayor atención y no distorsionaba la información. ¡Gracias!
También estoy agradecida a mi abogada. En varias ocasiones me apoyó con palabras amables y me elogió. ¡Le agradezco mucho!
En este difícil momento, un gran apoyo para mí han sido mi esposo y mis hijos, así como mi familia espiritual. Algunos pudieron venir y animarme con su presencia. Y algunos, tanto de nuestra ciudad como de otras regiones, me apoyaron con sus fervientes oraciones. ¡Agradezco a todos por ese amor genuino! Siempre sentí el apoyo de mis amigos.
Cada persona desea ser feliz y comprender su propósito, el motivo por el que vivimos. Yo encontré la respuesta a esta pregunta en la Palabra de Dios, la Biblia. En ella se dice: “He llegado a saber que no hay nada mejor para ellos [los humanos] que alegrarse y hacer el bien mientras vivan. Y también que cuando un hombre come y bebe, y disfruta el bien de todo su duro trabajo, eso es un don de Dios” (Eclesiastés 3:12, 13). Comprendí que la guía para una vida feliz debe buscarse en el Creador y que esa guía se encuentra en la Biblia. Precisamente este libro me ayudó a hacerme amiga de Dios.
Cuando las personas desean hacerse amigas, lo primero que averiguan una de la otra es el nombre. Por eso, no es de extrañar que Dios también tenga un nombre: Jehová. Además, para entablar una amistad, hay que conocer el …